lunes, abril 02, 2007

Así, uno de los capítulos iniciales de la Saga de Njal refiere que Hallgerd la Hermosa obró una vez de un modo mezquino y que su señor, Gunnar de Hlítharendi, el más valiente y pacífico de los hombres, le dió una bofetada. Años después, los enemigos sitian su casa. Las puertas están cerradas; la casa, silenciosa. Uno de los agresores trepa hasta el alféizar de una ventana y Gunnar lo hiere de un lanzazo.
-¿Está Gunnar en casa? -preguntan los compañeros.
-Él, no sé; pero está su lanza -dice el herido, y muere con esa broma en los labios.
Gunnar los tiene a raya con sus flechas, pero al fin le cortan la cuerda del arco.
-Téjeme una cuerda con tu pelo -le dice a Hallgerd.
-¿Es cuestión de vida o muerte? -pregunta ella.
-Sí -responde Gunnar.
-Entonces recuerdo esa bofetada que me diste una vez y te veré morir -dice Hallgerd.
Así Gunnar murió, vencido por muchos, y mataron a Samr, su perro, pero antes el perro mató a un hombre. El narrador no nos había dicho que Hallgerd guardase rencor a su marido; ahora lo sabemos bruscamente, como suelen revelarse las cosas en la realidad.