martes, mayo 02, 2006

Ulfilas

En el origen de la literatura germánica está el obispo de los godos, Ulfilas (Wulfila, Lobezno), que nació más allá del Danubio, en 311, y murió a comienzos de 381. Su tarea misionera fué ardua; un carro, con la tosca imagen de Woden, recorrió el país, y quienes le negaban su adoración eran entregados al fuego.
De sus escritos en idioma griego nada ha quedado, y de los latinos sólo la breve confesión en que reiteró, en la hora de la muerte, su fe: "Ego Ulfilas semper sic credidi..." La gran obra de Ulfilas fué su traducción visigótica de la Biblia. Antes de acometer la traducción, hubo de crear el alfabeto en que la escribiría. Los godos poseían el alfabeto rúnico, que constaba de 24 signos, aptos para ser grabados en madera o metal, y vinculados, en la imaginación popular, a las hechicerías paganas. Ulfilas tomó 18 letras del alfabeto griego, 5 del rúnico, 1 del latino y otra no se sabe de dónde, que tenía el valor de Q, y fabricó así la escritura que se llamó ulfilana y también maeso-gótica.
Largos fragmentos de la Biblia ulfilana se conservan en el Codex Argenteus (Códice de Plata), así llamdo porque las letras y la encuadernación son de plata. Este manuscrito fué descubierto en Westfalia en el siglo XVI y está ahora en Upsala. Un palimpsesto hallado en la biblioteca de un monasterio italiano ha revelado otros fragmentos de la obra; se da el nombre de palimpsesto a los pergaminos cuya escritura ha sido borrada para estampar encima otro texto.
La Biblia gótica es el monumento más antiguo de los idiomas germánicos.
Antes de la era cristiana, los idiomas germánicos ya se habían dividido en tres grupos: el oriental, el occidental y el septentrional. El septentrional logró su máxima difusión con la donsk tunga (lengua danesa) de los vikings, que llegó a las costas de América y a la ciudad de Constantinopla; el occidental dió el idioma alemán, el idioma inglés y el idioma holandés, que han cubierto el planeta; el oriental, que Ulfilas preparó para un complejo porvenir literario, ha perecido enteramente.