"Tomó el libro inglés que hizo Beda; (1) otro tomó en lengua latina que hicieron San Albino y San Agustín, que nos trajo el bautismo; un tercero tomó y lo puso en el medio, obra de un clérigo francés llamado Wace, que bien sabía escribir y que se lo dió a la noble Leonor, reina del alto Enrique. Layamon abrió esos tres libros y volvió las hojas; con amor los miró -¡Sea Dios misericordioso con él!- y tomó la pluma entre los dedos y escribió en pergamino y ordenó las justas palabras y de los tres libros hizo uno. Ahora ruega Layamon, por amor de Dios Todopoderoso, que quienes lean este libro y aprendan las verdades que enseña, recen por el alma de su padre, que lo engendró, y por el alma de su madre, que lo dió a luz, y por su alma, para que ésta sea más buena. Amén."
Es curioso que para Layamon, último poeta inglés de lengua sajona, los celtas que Arturo capitaneó sean los verdaderos ingleses, y los sajones, enemigos aborrecibles. El espíritu bélico del Beowulf y de la balada de Maldon renace de asombrosa manera en los versos de este sacerdote.
(1): Layamon se refiere a la versión anglosajona de la Historia Eclesiástica que Alfredo el Grande mandó hacer para uso de sus súbditos. El rey hizo asimismo traducir al anglosajón el Consuelo por la Filosofía, de Boecio, y donde reza el original: "¿Donde estarán los huesos de Fabricio?", puso: "¿Dónde estarán los huesos de Weland?" La versión anglosajona del Consuelo omite las partes que tratan de la predestinación y de la eternidad, sin duda demasiado abstrusas para los lectores.
Es curioso que para Layamon, último poeta inglés de lengua sajona, los celtas que Arturo capitaneó sean los verdaderos ingleses, y los sajones, enemigos aborrecibles. El espíritu bélico del Beowulf y de la balada de Maldon renace de asombrosa manera en los versos de este sacerdote.
(1): Layamon se refiere a la versión anglosajona de la Historia Eclesiástica que Alfredo el Grande mandó hacer para uso de sus súbditos. El rey hizo asimismo traducir al anglosajón el Consuelo por la Filosofía, de Boecio, y donde reza el original: "¿Donde estarán los huesos de Fabricio?", puso: "¿Dónde estarán los huesos de Weland?" La versión anglosajona del Consuelo omite las partes que tratan de la predestinación y de la eternidad, sin duda demasiado abstrusas para los lectores.

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