lunes, julio 31, 2006

Dos baladas guerreras

La primera, que lleva el nombre de Brunanburh, conmemora una victoria de los sajones, comandados por Aethelstan y por Edmund, sobre una coalición de daneses, escoceses y galenses, a principios del siglo X. Anlaf (Olaf), rey de los daneses de Irlanda, invadió el reino de Inglaterra con una escuadra de seiscientos quince veleros. Disfrazado de cantor, penetró en el campamento sajón y cantó para el rey y sus huéspedes. Éste le dió unas monedas; Anlaf, que no podía aceptar un regalo del hombre a quien pensaba destruir, las enterró. Fué observado y reconocido por un soldado que había servido con él. Anlaf volvió a su ejército, pero el soldado denunció al rey sajón su verdadera identidad. "¿Por qué no hablaste antes?", dijo Aethelstan. El soldado repuso: "Si hubiera traicionado a quien serví antaño, ¿confiarías en mí, que te sirvo ahora?" Aethelstan lo premió y mudó la disposición de su ejército. Esa noche fué vencido Anlaf; cinco reyes y un hijo de rey de Escocia perecieron en la batalla.