La Crónica registra los hechos ocurridos en Inglaterra (y en los reinos vecinos), año por año. Entre las noticias del año del Señor 993 se lee: "El rey mandó que a Elfgar, hijo de Elfric, le quemaran los ojos" y, en el artículo siguiente, "los daneses montaron a caballo y cabalgaron todo lo que pudieron y cometieron inefables maldades" y, a la vuelta de la página, esta noticia, que agota el año 995: "Este año apareció la estrella cometa".
En el artículo correspondiente al año 1012 se historia la muerte de un obispo, "a manos de soldados muy ebrios, porque del Sur les trajeron vino, que lo abrumaron con huesos y con cuernos de bueyes, y uno de ellos lo golpeó en la cabeza con un trozo de hierro y su sangre sagrada cayó en la tierra y su alma fué a Dios". También es dramática la narración de la muerte de Cynewulf, rey al que cercaron sus enemigos en la casa de una mujer que era su manceba. El rey pasó del amor a la pelea y a la muerte.
Entre las noticias del año 774 se lee: "Un crucifijo rojo se vió en el cielo, después del ocaso del sol, y los hombres de Mercia y los de Kent combatieron en Otford, y se vieron serpientes prodigiosas en las tierras de los sajones del Sur".
Es como un diario escrito por un niño, observa, de los primeros artículos, Andrew Lang. Es imparcial es juicio de estos sajones sobre Guillermo de Normandía, que los conquistó. Concluye así: "Estas cosas hemos escrito, buenas y malas, para que los hombres sigan lo bueno y se aparten de lo malo y tomen el camino que nos conduce al reino de los cielos."
En el artículo correspondiente al año 1012 se historia la muerte de un obispo, "a manos de soldados muy ebrios, porque del Sur les trajeron vino, que lo abrumaron con huesos y con cuernos de bueyes, y uno de ellos lo golpeó en la cabeza con un trozo de hierro y su sangre sagrada cayó en la tierra y su alma fué a Dios". También es dramática la narración de la muerte de Cynewulf, rey al que cercaron sus enemigos en la casa de una mujer que era su manceba. El rey pasó del amor a la pelea y a la muerte.
Entre las noticias del año 774 se lee: "Un crucifijo rojo se vió en el cielo, después del ocaso del sol, y los hombres de Mercia y los de Kent combatieron en Otford, y se vieron serpientes prodigiosas en las tierras de los sajones del Sur".
Es como un diario escrito por un niño, observa, de los primeros artículos, Andrew Lang. Es imparcial es juicio de estos sajones sobre Guillermo de Normandía, que los conquistó. Concluye así: "Estas cosas hemos escrito, buenas y malas, para que los hombres sigan lo bueno y se aparten de lo malo y tomen el camino que nos conduce al reino de los cielos."

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