miércoles, diciembre 27, 2006
Zarpa la nave Naglfar, hecha de uñas de los muertos. (En la Snorra Edda se lee: "no hay que permitir que alguien muera con las uñas sin cortar, pues quien lo permite apresura la construcción de la nave Naglfar, temida por los dioses y por los hombres".) La serpiente mundial (Midgardsorm) que, hundida en el mar, rodea, mordiéndose la cola, la tierra, lucha con Thor, que al fin le da muerte. Los dioses combaten contra los gigantes glaciales. Los gigantes quieren escalar el cielo, subiendo por el arcoíris, que se rompe. El sol se oscurece, la tierra se anega en el mar, del firmamento caen las claras estrellas.
domingo, diciembre 24, 2006
La sibila ve batallas y guerras en que son vencedores los dioses, pero al fin de los días llega "un tiempo de hachas, tiempo de espadas" y también "un tiempo de tempestades, tiempo de lobos". Antes, un gallo con la cresta de oro (Gullinkambi) ha despertado a los héroes; otro, del color de la herrumbre, a los muertos; otro, a los gigantes. Este es el crepúsculo de los dioses (Ragnarökkr). Fenrir, lobo amordazado por una espada, rompe su milenaria prisión y devora a Odín.
miércoles, diciembre 20, 2006
Los dioses hacen con árboles la primer pareja humana. La sibila ve después el fresno Yggdrasil. Nadie conoce las raíces y la copa se extiende sobre la tierra. En el tronco hay una sala donde están las tres parcas, las Nornas; ese árbol, en otros cantos de la Edda Mayor, es una suerte de mapamundi mitológico: bajo una raíz está el mundo de los muertos, bajo una segunda, el mundo de los gigantes, bajo una tercera, el mundo de los hombres. En la copa hay un gallo de oro, o un águila, o un águila con un halcón entre los ojos. Bajo la raíz hay una serpiente; una ardilla trata de enemistarla con el águila y corre de arriba abajo llevando chismes; estos pormenores decorativos o paródicos son posteriores.
lunes, diciembre 11, 2006
Tácito ha escrito que los germanos atribuían a las mujeres virtud profética; en la Voluspa, un dios, Odín, interroga a una sibila, una volva, sobre el destino de los dioses y de la tierra. Según Vigfusson, la sibila está muerta y resucita para profetizar. Se trataría de una escena de nicromancia o adivinación por los muertos, semejante a la que registra el undécimo libro de la Odisea. La escena parece ocurrir en una asamblea de los dioses. La sibila empieza por recordar un tiempo anterior a la arena, anterior al mar, a la tierra, al cielo superior, al pasto. Ya existe el sol, pero no sabe dónde queda su casa, las estrellas ignoran sus caminos, la luna no sabe su poder. La sibila ve congregarse a los dioses y dar nombres a la noche, a la mañana, al mediodía, al crepúsculo de la tarde y a las divisiones del año. Luego los dioses llegan a una pradera y ahí construyen altares y templos y herrerías en las que forjan herramientas de oro. Juegan al ajedrez con piezas de oro hasta que llegan tres vírgenes poderosas, hijas de Trolls o de gigantes, de Jotunheim, que es una región del noroeste, donde el océano toca el borde del mundo. Se ha conjeturado que esas vírgenes son las parcas, que llevan los nombres del pasado, del presente y del porvenir.
miércoles, diciembre 06, 2006
La Edda Mayor consta de treinta y cinco poesías (algunas fragmentarias), compuestas entre los siglos IX y XIII, en Noruega, Islandia y Groenlandia. Una de las poesías se titula Canción groenlandesa de Atli. Atli es Atila, el famoso rey de los hunos, incorporado a las tradiciones germánicas, a la memoria germánica, como Alejandro de Macedonia -Alejandro Bicorne- a las del Islam.
Las poesías de la Edda Mayor son gnómicas, narrativas, burlescas y trágicas. Tratan de dioses y de héroes. A diferencia de los lentos, laboriosos y elegíacos anglosajones, los anónimos poetas de la Edda son rápidos -a veces hasta la oscuridad- y enérgicos. Frecuentan la desesperación y la cólera, no la melancolía.
La composición inicial de la Edda Mayor es la Voluspa, Profecía o Visión de la Sibila. Ker habla de la sublimidad de ese gran poema y lo juzga el ápice de la antigua poesía germánica.
Las poesías de la Edda Mayor son gnómicas, narrativas, burlescas y trágicas. Tratan de dioses y de héroes. A diferencia de los lentos, laboriosos y elegíacos anglosajones, los anónimos poetas de la Edda son rápidos -a veces hasta la oscuridad- y enérgicos. Frecuentan la desesperación y la cólera, no la melancolía.
La composición inicial de la Edda Mayor es la Voluspa, Profecía o Visión de la Sibila. Ker habla de la sublimidad de ese gran poema y lo juzga el ápice de la antigua poesía germánica.






