lunes, julio 31, 2006
Dos baladas guerreras
La primera, que lleva el nombre de Brunanburh, conmemora una victoria de los sajones, comandados por Aethelstan y por Edmund, sobre una coalición de daneses, escoceses y galenses, a principios del siglo X. Anlaf (Olaf), rey de los daneses de Irlanda, invadió el reino de Inglaterra con una escuadra de seiscientos quince veleros. Disfrazado de cantor, penetró en el campamento sajón y cantó para el rey y sus huéspedes. Éste le dió unas monedas; Anlaf, que no podía aceptar un regalo del hombre a quien pensaba destruir, las enterró. Fué observado y reconocido por un soldado que había servido con él. Anlaf volvió a su ejército, pero el soldado denunció al rey sajón su verdadera identidad. "¿Por qué no hablaste antes?", dijo Aethelstan. El soldado repuso: "Si hubiera traicionado a quien serví antaño, ¿confiarías en mí, que te sirvo ahora?" Aethelstan lo premió y mudó la disposición de su ejército. Esa noche fué vencido Anlaf; cinco reyes y un hijo de rey de Escocia perecieron en la batalla.
sábado, julio 29, 2006
Fuera del testimonio de los poemas que llevan su firma rúnica, nada sabemos de Cynewulf. Se ha conjeturado que fué un cantor profesional, un scop, que, después de años tormentosos, ingresó en la vida monástica. En efecto, sus poemas dejan suponer una conversión, pero la biografía que proponen algunos historiadores de la literatura es, evidentemente, imaginaria, ya que ni siquiera sabemos si el nombre Cynewulf corresponde a un individuo o a un grupo de poetas.
A Cynewulf ha sido atribuído, aunque no lleva su curiosa firma, el Sueño de la Cruz, composición grabada en versos rúnicos en la cruz de Ruthwell, en Escocia. En la Edad Media, era tradicional equiparar la cruz con un árbol; la cruz era el árbol en que Jesús, el segundo Adán, salvó a la especie humana, en contraposición al Árbol del Bien y del Mal, que fué instrumetno de su pérdida.
En el extenso poema Cristo de Cynewulf, la inscripción irónica Rey de los Judíos es tomada literalmente: Cristo es un rey; los apóstoles, su escolta de guerreros.
A Cynewulf ha sido atribuído, aunque no lleva su curiosa firma, el Sueño de la Cruz, composición grabada en versos rúnicos en la cruz de Ruthwell, en Escocia. En la Edad Media, era tradicional equiparar la cruz con un árbol; la cruz era el árbol en que Jesús, el segundo Adán, salvó a la especie humana, en contraposición al Árbol del Bien y del Mal, que fué instrumetno de su pérdida.
En el extenso poema Cristo de Cynewulf, la inscripción irónica Rey de los Judíos es tomada literalmente: Cristo es un rey; los apóstoles, su escolta de guerreros.
martes, julio 25, 2006
El poeta Cynewulf
Muchos son los poetas (Virgilio, Dante, Ronsard, Cervantes, Whitman, Browning, los persas) que han intercalado sus nombres en sus composiciones. Cynewulf, poeta anglosajón cuya fecha probable es el siglo VIII, empleó este artificio literario, de un modo criptográfico o de ficción policial. Intercaló runas (letras escandinavas que perduran en un cuchillo, en una corona, en un cuerno, en piedras sepulcrales y que se leen de derecha a izquierda, como el hebreo o el árabe) en su Leyenda de Santa Julia. El texto, así, forma una suerte de acróstico:
Tristes errarán
C, Y y N. El rey, el que da la victoria,
se llenará de ira cuando, manchados de pecado,
E, V y U aguarden trémulos la sentencia
que merecen los actos de su vida. L y F tiemblan, esperan,
apesadumbrados y ansiosos.
El nombre de cada letra rúnica es el de una idea u objeto. Así la N se llama Nyd (nead), que significa necesidad, padecimiento; la U se llama Ur (our), que significa nuestro; la C, Cene (keen), que significa valiente. Cynewulf, en otros poemas, introduce runas para significar esas palabras y deletrea de tal modo su nombre. Para que sea menos inexplicable este procedimiento de Cynewulf, podemos observar que las letras, durante mucho tiempo, tuvieron algo de sagrado; bástenos recordar a los cabalistas, que pensaron que Dios pudo crear el mundo mediante las letras del alfabeto.
Tristes errarán
C, Y y N. El rey, el que da la victoria,
se llenará de ira cuando, manchados de pecado,
E, V y U aguarden trémulos la sentencia
que merecen los actos de su vida. L y F tiemblan, esperan,
apesadumbrados y ansiosos.
El nombre de cada letra rúnica es el de una idea u objeto. Así la N se llama Nyd (nead), que significa necesidad, padecimiento; la U se llama Ur (our), que significa nuestro; la C, Cene (keen), que significa valiente. Cynewulf, en otros poemas, introduce runas para significar esas palabras y deletrea de tal modo su nombre. Para que sea menos inexplicable este procedimiento de Cynewulf, podemos observar que las letras, durante mucho tiempo, tuvieron algo de sagrado; bástenos recordar a los cabalistas, que pensaron que Dios pudo crear el mundo mediante las letras del alfabeto.
domingo, julio 23, 2006
El poeta Caedmon
Caedmon debe su fama, que será perdurable, a razones ajenas al goce estético. La Gesta de Beowulf es anónima; Caedmon es el primer poeta anglosajón, por consiguiente inglés, cuyo nombre se ha conservado. Es el primer poeta sajón de espíritu cristiano. A estas razones hay que agregar la curiosa historia de Caedmon, tal como la refiere Beda el Venerable en el cuarto libro de su Historia Eclesiástica:
El historiador agrega que Caedmon profetizó la hora en que iba a morir y la esperó durmiendo. Dios, o un ángel de Dios, le había enseñado a cantar; nada podía temer.
"El ejercicio del canto no le había sido enseñado por los hombres o por medios
humanos; había recibido ayuda divina y su facultad de cantar procedía
directamente de Dios."
El historiador agrega que Caedmon profetizó la hora en que iba a morir y la esperó durmiendo. Dios, o un ángel de Dios, le había enseñado a cantar; nada podía temer.
viernes, julio 21, 2006
Las primeras poesías cristianas que se redactaron en Inglaterra -el Génesis, el Éxodo, Cristo y Satanás, Daniel, las Suertes de los Apóstoles- no evidencian un cambio ético; sus poetas habían pasado de la mitología germánica a la hebrea, pero su mundo, fuera de algunos nombres propios, seguía inalterable. Los apóstoles son guerreros teutónicos, el mar es siempre el Mar del Norte, los israelitas que huyen de Egipto son vikings. Los textos se complacen en la descripción de batallas. En composiciones que son paráfrasis de la Escritura Sagrada persisten las antiguas metáforas; el mar es el camino de la ballena, la lanza, la serpiente de la guerra. El estilo es lento y verboso; esa lentitud ha sido tomada por majestad. No se dice "anocheció", se dice "el noble resplandor buscó su fin, la neblina, la oscuridad, cubrieron el mundo, la noche ocultó los campos".
miércoles, julio 19, 2006
La Historia Eclesiástica de la Nación Inglesa
Un libro sobre el cual volveremos, la Historia Eclesiástica de la Nación Inglesa, de Beda el Venerable, registra la conversión de Edwin, rey de Nortumbria, a principios del siglo VII.
Bonifacio, Siervo de los Siervos de Dios, ya había enviado a la reina una afectuosa carta, un espejo de plata y un peine de marfil; luego envió al rey un misionero para que éste le enseñara la nueva fe. Edwin reunió a los principales hombres del reino y les pidió consejo. El primero en hablar fué el sumo sacerdote pagano, Coifi. Dijo este dignatario:
Otro de los consejeros dijo:
Todos aprobaron sus palabras y Coifi pidió al rey que le diera su caballo y sus armas. A los sacerdotes les estaba vedado usar armas y sólo podían montar en yegua; Coifi empuñó una lanza y entró a caballo en el santuario de sus antiguos dioses. Lo profanó, arrojó entre los ídolos la lanza y prendió fuego al templo.
Creemos que Beda se equivoca en la interpretación de este dramático episodio; Coifi, antes y después de su conversión, fué el mismo bárbaro impulsivo o quizá el mismo frío calculador.
Bonifacio, Siervo de los Siervos de Dios, ya había enviado a la reina una afectuosa carta, un espejo de plata y un peine de marfil; luego envió al rey un misionero para que éste le enseñara la nueva fe. Edwin reunió a los principales hombres del reino y les pidió consejo. El primero en hablar fué el sumo sacerdote pagano, Coifi. Dijo este dignatario:
"Oh rey, ninguno entre tus hombres ha sido más diligente que yo en el culto de
nuestros dioses y, sin embargo, hay muchos a quienes tú favoreces más y cuyas
empresas son más prósperas. Si los dioses sirvieran para algo, me habrían
beneficiado más bien a mí, que puse tanto empeño en servirlos. Por consiguiente,
si estas nuevas doctrinas pueden resultar más eficaces, conviene recibirlas sin
demora."
Otro de los consejeros dijo:
"El hombre es semejante a la golondrina, que en una noche nevada y lluviosa
atraviesa esta sala llena de calor y luz, pasando de la noche a la noche. Así el
hombre es visible por un momento, pero no sabemos qué ocurrió antes ni qué
vendrá después. Si esta nueva doctrina nos enseña algo, debemos escucharla."
Todos aprobaron sus palabras y Coifi pidió al rey que le diera su caballo y sus armas. A los sacerdotes les estaba vedado usar armas y sólo podían montar en yegua; Coifi empuñó una lanza y entró a caballo en el santuario de sus antiguos dioses. Lo profanó, arrojó entre los ídolos la lanza y prendió fuego al templo.
"Así -escribe Beda- el sumo sacerdote, inspirado por el Dios verdadero, profanó
y quemó las imágenes que él mismo había adorado."
Creemos que Beda se equivoca en la interpretación de este dramático episodio; Coifi, antes y después de su conversión, fué el mismo bárbaro impulsivo o quizá el mismo frío calculador.
domingo, julio 16, 2006
Poesía Cristiana
En el curso del siglo VII, Inglaterra fué convertida al cristianismo por misioneros procedentes de Roma y de Irlanda. Misioneros ingleses evangelizaron luego a Alemania; sin embargo, cabe suponer que, al principio, convertirse al cristianismo no era otra cosa que cambiar un numen por otro, ni siquiera una imagen por otra imagen, sino un nombre, un sonido, por otro. No hubo, al comienzo, un cambio ético. En la Saga de Nkal, Thangbrand, misionero sajón, canta una misa y Hall le pregunta para quién celebra esa fiesta. Thangbrand responde que para Miguel el Arcángel y agrega que ese arcángel hace que las buenas acciones de las personas que le gustan pesen más que las malas. Hall dice que le gustaría tenerlo de amigo. Thangbrand le explica que Miguel será el ángel de su guarda si él se convierte ese mismo día a la fe de Jesús. Hall accede; Thangbrand lo bautiza y, con él, a todos los suyos.
jueves, julio 13, 2006
Otros poemas hay que tienen un propósito mágico. Uno está destinado a exorcizar un brusco dolor, como si éste fuera una espina o una lanza minúscula que hubiera penetrado el cuerpo. El texto habla de fuertes mujeres que arrojan lanzas; se trata de brujas, pero también pueden ser dioses o elfos los que han producido el dolor. Pronunciado por el exorcista el último verso, el dolor debe dejar al hombre y huir a las montañas. Otro poema se dirige a un enano, que puede ser símbolo de una enfermedad convulsiva; otro debe ser recitado antes de emprender un viaje; otro sirve para encontrar animales extraviados.
martes, julio 11, 2006
La Ruina
La más famosa de las elegías sajonas es la titulada La Ruina. Stopford Brooke dice con dignidad que los sajones desdeñaban vivir en ciudades; el hecho es que dejaron que las ciudades que había en Inglaterra se derruyesen y luego compusieron elegías para deplorar esas ruinas. En este poema las referencias a los baños termales sugieren que su composición fué inspirada por la ciudad de Bath. El texto, cuyo autor es desconocido, es como se transcribe a continuación:
"Maravilloso es este muro de piedra; rotos por el destino, los castillos están resquebrajados; la obra de los gigantes se desmorona. Han caído los techos, en ruina están las torres, los portones caídos, heladas las paredes, quebrados los techos, sueltos, inútiles, socavados por el tiempo. El apretón de la tierra, el firme apretón del sepulcro, sujeta a sus constructores y a sus dueños; están perdidos. Hasta ahora cien generaciones de hombres han muerto. Esta pared, gris liquen y manchada de rojo, incólume bajo las tempestades, ha sobrevivido reino tras reino... resplandecientes eran los castillos, muchas las piletas, altas las torres numerosas, grande el tumulto de los hombres, muchas las salas llenas de alegrías humanas, hasta que el fuerte destino los derribó. Cayeron las murallas; días de pestilencia sobrevinieron en soledades, la ciudad se desmoronó. Vacío está el patio; de los rojos arcos han caído las tejas...
Hombres de alegre corazón y relucientes de oro, adornados de esplendores, alentados por el vino y soberbios, brillaban en sus armaduras y miraban tesoros, plata, piedras preciosas, riquezas, posesiones, y este claro castillo del ancho reino. Aquí estaban los patios de piedra, aquí el vapor surgía en un amplio chorro; el muro encerraba todo en su claro seno; cálidos en el centro eran los baños; grande era aquello..."
"Maravilloso es este muro de piedra; rotos por el destino, los castillos están resquebrajados; la obra de los gigantes se desmorona. Han caído los techos, en ruina están las torres, los portones caídos, heladas las paredes, quebrados los techos, sueltos, inútiles, socavados por el tiempo. El apretón de la tierra, el firme apretón del sepulcro, sujeta a sus constructores y a sus dueños; están perdidos. Hasta ahora cien generaciones de hombres han muerto. Esta pared, gris liquen y manchada de rojo, incólume bajo las tempestades, ha sobrevivido reino tras reino... resplandecientes eran los castillos, muchas las piletas, altas las torres numerosas, grande el tumulto de los hombres, muchas las salas llenas de alegrías humanas, hasta que el fuerte destino los derribó. Cayeron las murallas; días de pestilencia sobrevinieron en soledades, la ciudad se desmoronó. Vacío está el patio; de los rojos arcos han caído las tejas...
Hombres de alegre corazón y relucientes de oro, adornados de esplendores, alentados por el vino y soberbios, brillaban en sus armaduras y miraban tesoros, plata, piedras preciosas, riquezas, posesiones, y este claro castillo del ancho reino. Aquí estaban los patios de piedra, aquí el vapor surgía en un amplio chorro; el muro encerraba todo en su claro seno; cálidos en el centro eran los baños; grande era aquello..."
domingo, julio 09, 2006
Literalmente traducido, el texto anglosajón dice: "Me regocijé con el grito de las aves marinas, no con la risa de los hombres. La chillona gaviota me dió alegría y no la cerveza. Ahí las tormentas azotaron los acantilados de piedra; ahí les contestó la golondrina del mar con plumas heladas; ahí llamó el águila, con rocío en las alas."
miércoles, julio 05, 2006
El Navegante
El Navegante ha sido interpretado de dos maneras. Hay quienes ven en esta pieza el diálogo de un hombre de mar con un joven a quien el mar atrae; el primero destaca los rigores del océano, el segundo, su invencible atracción. Otros críticos sostienen que hay un solo personaje, que dialoga consigo mismo. En 1912, el famoso poeta norteamericano Ezra Pound tradujo El Navegante a un inglés arcaico, que procura conservar la dureza del texto original. He aquí unos versos:
Sea-fowls loudness was for me laughter,
the mews singing all my mead-drink.
Storms, on the stone-cliffs beaten, fell on the stern
in icy feathers; full oft the eagle screamed
with spray on his pinion.
lunes, julio 03, 2006
El Vagabundo
Otra elegía de felicidades pretéritas es la que se titula El Vagabundo. El poeta se complace en interrogaciones: "¿Adónde fué el caballo, adónde el jinete? ¿Adónde fué el dador de tesoros? ¿Adónde ha ido el lugar de las fiestas? ¿Adónde los goces del festín? ¡Ay de la copa reluciente! ¡Ay del guerrero en su armadura! ¡Ay de la gloria del príncipe!... En el lugar de los queridos guerreros se eleva ahora una pared, asombrosamente alta, cubierta con formas de serpientes. La fuerza de las lanzas de roble ha llevado a los hombres.













