lunes, marzo 24, 2008

Ari el Historiador


En páginas anteriores hemos hablado del historiador Ari Thorgilsson (1067-1148), llamado el Sacerdote y también el Sabio. Fué de ilustre linaje; entre sus ascendientes figuran Olaf el Blanco, que a fines del siglo IX fué rey en Dublín, Thorstein el Rojo, a quien traicionaron los escoceses, y Thorkel, uno de los maridos de Gudrun, heroína de la Laxdoelassaga.

Ari escribió el Konungabók o Libro de los Reyes, que refiere la historia de los soberanos de Noruega, desde el origen de la dinastía hasta la muerte de Harald Hardrada, en 1066. Se cree que compiló libros análogos, de menor extensión, referentes a Dinamarca y a Inglaterra. Fragmentos del Konungabók sobreviven en la obra capital de Snorri Sturluson.

martes, marzo 18, 2008


El intrincado juego de metáforas en la poesía de los escaldos da, por contraste, un valor patético a los pocos versos sencillos que interrumpen la complejidad del contexto. Cuando Egil Skalagrímsson nos dice: "El túmulo de gloria que he levantado durará para siempre en el reino de la poesía", sus palabras parecen casi directas y conmueven singularmente. Lo mismo ocurre con esta exclamación de Kormak, perdida entre las kenningar habituales: "Las piedras nadarán y el mar ocultará las montañas, antes que nazca una mujer tan bella como Steingerd".

martes, marzo 04, 2008


He aquí otro ejemplo:


El aniquilador de la estirpe de los gigantes

quebró al fuerte bisonte de la pradera de la gaviota,

así los dioses, mientras el guardián de la campana se lamentaba,

destrozaron el halcón de la ribera.

De poco le valió al rey de los griegos

al caballo que corre por arrecifes.


El aniquilador de la estirpe de los gigantes es el dios Thor. El guardián de la campana es un ministro de la fe de Jesús. El rey de los griegos es Jesús, por la defectuosa razón de que ése es uno de los títulos del emperador de Constantinopla. El bisonte del prado de la gaviota, el halcón de la ribera y el caballo que corre por arrecifes no son tres animales anómalos, sino una sola nave maltrecha. De esas penosas ecuaciones sintácticas la primera es de segundo grado, puesto que la pradera de la gaviota ya es un nombre del mar. En la Edda Prosaica, Snorri Sturluson observó: "Metáfora llana es cuando por batalla se dice tempestad de flechas. Metáfora doble es cuando por espada se dice tizón de la tempestad de flechas." Cabría decir que en el pasaje de "tempestad de flechas" a "tizón de la tempestad de flechas" está comprendida la historia de la degeneración de la poesía de Islandia.