viernes, diciembre 28, 2007


Se sospecha que el cristianismo, que dió su espíritu a la saga más fresca, la Njala, paradójicamente apresuró la decadencia de las sagas. La saga, como toda obra novelística, se alimenta de la riqueza y complejidad de los caracteres; la nueva fe acabó por vedarle esa contemplación desinteresada y le impuso un mundo dualista de virtuosos y de malvados, con penas para unos y con recompensas para otros. La saga decayó; se pobló de aventuras vertiginosas que, sin embargo, eran insípidas, porque no acontecían a gente real, sino a dechados de virtud o a monstruos de maldad. Esta polarización de los caracteres fatalmente conducía a una lucha entre el bien y el mal y a consabidas moralejas.

Ker habla con justas y sensibles palabras de "la gran escuela islandesa; la escuela que desapareció y no tuvo sucesor hasta que todos sus métodos fueron reinventados, independientemente, por los grandes novelistas, después de siglos de tanteo y de incertidumbre".

Como los hombres, los pueblos tienen su destino. Tener y perder es la común vicisitud de los pueblos. Estar a punto de tener todo y perderlo todo es el trágico destino alemán. Más extraño y más parecido a los sueños es el destino escandinavo. Para la historia universal, las guerras y los libros escandinavos son como si no hubieran sido; todo queda incomunicado y sin rastro, como si acontecieran en un sueño o en esas bolas de cristal que miran los videntes. En el siglo XII, los islandeses descubren la novela, el arte de Cervantes y de Flaubert, y ese descubrimiento es tan secreto y tan estéril, para el resto del mundo, como su descubrimiento de América.

domingo, diciembre 23, 2007

Eirikssaga rautha


Hemos considerado hasta ahora las sagas de islandeses; pasemos a estudiar las que se refieren al descubrimiento de América. La Eirikssaga rautha (Historia de Erico el Rojo) narra el descubrimiento y la colonización de Groenlandia por este navegante y el descubrimiento de Helluland (Tierra de Piedras Llanas), de Markland (Tierra de Florestas) y de Vinland (Tierra de la Viña o del Vino), por su hijo, Leif Eiriksson. Se discute la precisa ubicación de estas últimas; se sabe que se trata de lugares en la costa oriental de América del Norte. En la Historia de Erico el Rojo están asimismo los viajes y aventuras de Thorfinn Karlsefni, primer europeo que se estableció en nuestro continente. El texto cuenta que una mañana muchos hombres en canoas de cuero desembarcaron y miraron con extrañeza a los intrusos.


"Eran oscuros y muy mal parecidos y el pelo de las cabezas era feo; tenían ojos grandes y anchas mejillas".


Los escandinavos les dieron el nombre de skraelings, gente inferior. Ni escandinavos ni esquimales supieron que el momento era histórico; América y Europa se miraron con inocencia. Esto aconteció en los primeros años del siglo XI; a principios del XIV, las enfermedades y la gente inferior habían acabado con los colonos. Los anales de Islandia dicen:


"En 1211, Erico, obispo de Groenlandia, salió en busca de Vinland".


Nada sabemos de su suerte; el obispo y Vinland (América) se perdieron.

sábado, diciembre 08, 2007

Svarfdoelasaga


De la zona oriental de Islandia son las Hávartharsaga (Historia de Havarth) y la Svarfdoelasaga (Historia de los hombres de Svarfathardal). En la última abundan los combates con vikingos y con berserker. Los berserker eran hombres bruscamente dotados de fuerza sobrehumana y luego débiles como niños. Eran invulnerables en la pelea, combatían sin armadura o envueltos en pieles de oso (la voz berserker es afín a bear-sark, piel de oso), mordían sus escudos y aullaban. Se convertían en osos, como los licántropos (lobizones, werewolves, Werwölfe) en lobos. De algunos reyes se decía que tenían escoltas de berserker. La súbita furia y la transitoria fuerza de los berserker recuerdan el amok malayo.

domingo, diciembre 02, 2007

Njálssaga


Las sagas del sur se han perdido o están incorporadas a la Njálssaga o Saga de Njal. Njal es el prototipo del hombre recto; la moralidad que encarna es cristiana. Su muerte es la de un mártir. Los enemigos han rodeado la casa y la incendian. Su mujer, Bergthora, no lo abandona. Se tienden bajo un cuero de buey, ponen a su nietecito en el medio y esperan el fuego, rezando: "Dios, que nos deja arder en este mundo, no dejará que ardamos en el otro", es una de las cosas que dice Njal. Su hijo Skarp-hedin dice: "Nuestro padre se acuesta temprano, y así tiene que ser, porque está muy viejo." Skarp-hedin perece bajo las vigas de la casa incendiada. Los sitiadores lo oyen cantar bajo los escombros y el humo y comprenden que aún vive y después no oyen nada porque está muerto.