martes, agosto 29, 2006
Salomón y Saturno
Dos diálogos entre Salomón y Saturno datan del siglo IX. Son fragmentarios. Salomón representa la sabiduría cristiana; Saturno, la sabiduría pagana del Oriente. En la literatura medieval son muy comunes tales diálogos; Saturno, al cabo de los años, toma un cariz dicharachero y vulgar y el nombre de Marcul o Marculfo. Es un antecesor de Sancho Panza; Groussac observa, a propósito del Quijote:
"El tipo rústico burlón y sembrador de refranes, acompañando a su caballero, no era nuevo en la literatura: en los folklores medievales, el sabio Salomón va seguido siempre de un acólito Marcul, encargado de encontrar un reverso irónico a las nobles máximas del primero." (Crítica literaria, 1924)
El primer diálogo es de índole sapiencial: Saturno interroga:
"¿Qué maravilla es esa que recorre ferozmente la tierra y vence a las estrellas, a las piedras preciosas, a las fieras y a todo?"
Salomón responde que se trata del Tiempo, "que devora al hierro con herrumbre y también nos devora a nosotros."
"El tipo rústico burlón y sembrador de refranes, acompañando a su caballero, no era nuevo en la literatura: en los folklores medievales, el sabio Salomón va seguido siempre de un acólito Marcul, encargado de encontrar un reverso irónico a las nobles máximas del primero." (Crítica literaria, 1924)
El primer diálogo es de índole sapiencial: Saturno interroga:
"¿Qué maravilla es esa que recorre ferozmente la tierra y vence a las estrellas, a las piedras preciosas, a las fieras y a todo?"
Salomón responde que se trata del Tiempo, "que devora al hierro con herrumbre y también nos devora a nosotros."
sábado, agosto 26, 2006
El Fénix
Este poema anglosajón es una paráfrasis del latino Carmen de Phoenice. Tácito el historiador y Plinio el naturalista habían hablado del fénix, ave que habita en las soledades de Arabia y que periódicamente muere en el fuego para resurgir de sus cenizas. El poema latino abunda en frases paradójicas; dice, por ejemplo, que la muerte es Venus para el fénix, que éste no halla deleite sino en la muerte; que, para nacer, anhela morir; que es su propio padre y su propio hijo. El poema sajón elimina o suaviza esas paradojas. El final está redactado en versos macarrónicos; la primera mitad está en sajón, la segunda, en latín.
martes, agosto 22, 2006
La ballena, en cambio, es símbolo del Demonio y del Mal. Los marineros la toman por una isla, desembarcan en ella y hacen fuego; de pronto el Huésped del Océano se sumerge y los confiados marineros se ahogan. Esta fábula se encuentra asimismo en el Libro de las Mil y Una Noches, y en el Paraíso Perdido de Milton. Para Herman Melville, en Moby Dick, la ballena es emblemática del Mal, como lo fué para los anónimos autores del Physiologus. En éste, el nombre de la ballena es Fastitocalon.
domingo, agosto 20, 2006
En el Bestiario anglosajón, la pantera, animal suave, melodioso y de aliento fragante, es símbolo de Jesucristo. Para atenuar el estupor que puede producir esta anomalía, recordemos que la pantera no era una bestia feroz para los sajones, sino un vocablo exótico, al que no correspondía, sin duda, una representación muy concreta. Cabe agregar, a título de curiosidad, que T. S. Eliot, en un poema, habla de Christ the tiger, de Cristo el tigre.
viernes, agosto 18, 2006
El Bestiario
A principios del siglo XVII, sir Thomar Browne pudo escribir: "La naturaleza es el arte de Dios". El concepto de que había dos Escrituras Sagradas, la Naturaleza y la Biblia, era común en el Renacimiento. Lo había preparado, sin duda, la costumbre de buscar enseñanzas morales en todas las criaturas. En la Edad Media había libros de zoología, llamados Physiologi en latín; el anglosajón es el primer idioma vernáculo en el que hay un Physiologus o Bestiario. Cada uno de los capítulos de ese libro consta de dos partes: la primera describe un animal; la segunda, su valor alegórico.
miércoles, agosto 16, 2006
El enigma siguiente versa sobre la luna y el sol (No. 29):
"Vi un ser maravilloso, una nave aérea, llevar entre sus cuernos el botín de la guerra. Quería edificar una alcoba en la fortaleza. Entonces llegó un ser prodigioso sobre las cumbres de las montañas (todos los moradores de la tierra saben quién es), tomó el botín y echó a la viajera, que se dirigió al oeste. Polvo subió a los cielos, rocío cayó sobre la tierra, la noche se fué. Nadie sabe el camino de aquel ser."
Los críticos entienden que el botín que figura en la adivinanza es la luz.
"Vi un ser maravilloso, una nave aérea, llevar entre sus cuernos el botín de la guerra. Quería edificar una alcoba en la fortaleza. Entonces llegó un ser prodigioso sobre las cumbres de las montañas (todos los moradores de la tierra saben quién es), tomó el botín y echó a la viajera, que se dirigió al oeste. Polvo subió a los cielos, rocío cayó sobre la tierra, la noche se fué. Nadie sabe el camino de aquel ser."
Los críticos entienden que el botín que figura en la adivinanza es la luz.
lunes, agosto 14, 2006
El tema de la siguiente es el cáliz (No. 49):
"Oí que un anillo daba noticias a los héroes, aunque no tenía lengua y no profería fuertes palabras. Silencioso, el círculo de oro hablaba por los hombres: Sálvame, auxilio de las almas. Que los hombres entiendan el misterioso lenguaje del oro rojo, su palabra mágica; que los sabios encomienden a Dios su redención, como dijo el anillo."
"Oí que un anillo daba noticias a los héroes, aunque no tenía lengua y no profería fuertes palabras. Silencioso, el círculo de oro hablaba por los hombres: Sálvame, auxilio de las almas. Que los hombres entiendan el misterioso lenguaje del oro rojo, su palabra mágica; que los sabios encomienden a Dios su redención, como dijo el anillo."
sábado, agosto 12, 2006
Una curiosa adivinanza es la de la polilla (No.48):
"Un insecto comió palabras. Me pareció escuchar una maravilla: el insecto, un ladrón en la oscuridad, había devorado el famoso canto de un hombre y su fuerte fundamento. Nada aprendió el huésped ladrón con haber devorado palabras."
"Un insecto comió palabras. Me pareció escuchar una maravilla: el insecto, un ladrón en la oscuridad, había devorado el famoso canto de un hombre y su fuerte fundamento. Nada aprendió el huésped ladrón con haber devorado palabras."
jueves, agosto 10, 2006
La más famosa de las adivinanzas es la del cisne (No. 8):
"Mi traje es silencioso cuando camino sobre la tierra o bajo a sus moradas o agito las aguas profundas. A veces mis adornos y el aire alto me elevan sobre las casas de los héroes, y el poder de las nubes me impulsa hasta muy lejos, sobre la gente. Mis adornos resuenan y hacen música; cantan con claridad cuando estoy muy alto sobre el agua y la tierra y soy un espíritu errante."
"Mi traje es silencioso cuando camino sobre la tierra o bajo a sus moradas o agito las aguas profundas. A veces mis adornos y el aire alto me elevan sobre las casas de los héroes, y el poder de las nubes me impulsa hasta muy lejos, sobre la gente. Mis adornos resuenan y hacen música; cantan con claridad cuando estoy muy alto sobre el agua y la tierra y soy un espíritu errante."
martes, agosto 08, 2006
La solución de la siguiente, que lleva el número 86, es un tuerto vendedor de ajos:
"Un ser llegó al lugar donde se congregaban los hombres sabios. Tenía un ojo y dos orejas y dos pies, mil doscientas cabezas, panza y espalda, dos manos, brazos y hombros, un pescuezo y dos costados. Díme quién soy."
"Un ser llegó al lugar donde se congregaban los hombres sabios. Tenía un ojo y dos orejas y dos pies, mil doscientas cabezas, panza y espalda, dos manos, brazos y hombros, un pescuezo y dos costados. Díme quién soy."
domingo, agosto 06, 2006
Las adivinanzas
El libro de Exeter incluye noventa y cinco adivinanzas en verso. Aristóteles, en el libro III de su Retórica, admitió el placer que dan las adivinanzas y dijo que éstas pueden ser instructivas y metafóricas. En la Edad Media, la adivinanza era un género literario y todos percibían su afinidad con las metáforas y las alegorías. Las noventa y cinco piezas del Libro de Exeter carecen de rigor; son menos ingeniosas que poéticas. Algunas son tan vagas que no se ha dado aún con la solución. Algunas son de una grosería increíble. Ésta, que lleva el número 85, es poética y se refiere al río y al pez:
"Mi morada no es silenciosa ni yo hago ruido; el Señor ordenó que fuéramos juntos; soy más veloz que mi morada, a veces más fuerte, pero ella trabaja más; a veces suelo descansar, pero ella es incansable. En ella habitaré mientras viva; si nos separan, mi destino es la muerte."
"Mi morada no es silenciosa ni yo hago ruido; el Señor ordenó que fuéramos juntos; soy más veloz que mi morada, a veces más fuerte, pero ella trabaja más; a veces suelo descansar, pero ella es incansable. En ella habitaré mientras viva; si nos separan, mi destino es la muerte."
viernes, agosto 04, 2006
Maldon
Brunanburh celebró una victoria; Maldon, compuesto medio siglo después, guarda la memoria de una derrota. Se trata de un fragmento; los invasores daneses piden tributo a los sajones, éstos responden que lo pagarán con sus viejas espadas. El combate se entabla; los "lobos de la matanza", los vikings, apremian a los sajones; el capitán sajón, herido de muerte, agradece a Dios con su último aliento todas las dichas que ha tenido en el mundo. Lo matan y uno de sus hombres, que es un anciano, dice:
"Cuanto menor sea nuestra fuerza, más animoso debe ser nuestro corazón. Aquí yace nuestro señor, hecho pedazos, el que más valía, en el polvo. Quien quiera retirarse de este juego, se lamentará para siempre. Mis años ya son muchos y me quedaré a descansar, junto a mi señor, a quien quiero tanto."
El carácter homérico de estos versos ha sido justamente alabado. Legouis los compara con la Canción de Rolando, pero hace notar que Maldon tiene la desnuda severidad de la historia, y Rolando, el prestigio de la leyenda. En el cantar sajón no hay arcángeles, pero también florece el coraje en medio de la derrota.
"Cuanto menor sea nuestra fuerza, más animoso debe ser nuestro corazón. Aquí yace nuestro señor, hecho pedazos, el que más valía, en el polvo. Quien quiera retirarse de este juego, se lamentará para siempre. Mis años ya son muchos y me quedaré a descansar, junto a mi señor, a quien quiero tanto."
El carácter homérico de estos versos ha sido justamente alabado. Legouis los compara con la Canción de Rolando, pero hace notar que Maldon tiene la desnuda severidad de la historia, y Rolando, el prestigio de la leyenda. En el cantar sajón no hay arcángeles, pero también florece el coraje en medio de la derrota.
miércoles, agosto 02, 2006
Tennyson ha vertido al inglés, a un inglés casi puramente germánico, la balada de Brunanburh. Su versión es clásica; transcribimos un par de estrofas, admirables por su vigor, que tratan de conservar las aliteraciones del original:
All the field with blood of the fighters
flowed, from when first the great
sun-star of morning-tide,
lamp of the Lord GodLord everlasting
glode over earth till the glorious creature
sunk to his setting.
There lay many a man,
marr'd by the javelin,
men of the Northland,
shot over shield.
There was the scotsman
weary of war.
Tide, en la tercera línea, vale por tiempo, pero la connotación o sugestión de marea da ímpetu al verso... En Brunanburh, la batalla es el trato de las lanzas, la comunión de las espadas, el encuentro de los hombres, y el sol es la candela de Dios, Godes condel. Estas metáforas fueron admiradas por bárbaras, porque no se sabía que en el siglo X ya eran lugares comunes.
All the field with blood of the fighters
flowed, from when first the great
sun-star of morning-tide,
lamp of the Lord GodLord everlasting
glode over earth till the glorious creature
sunk to his setting.
There lay many a man,
marr'd by the javelin,
men of the Northland,
shot over shield.
There was the scotsman
weary of war.
Tide, en la tercera línea, vale por tiempo, pero la connotación o sugestión de marea da ímpetu al verso... En Brunanburh, la batalla es el trato de las lanzas, la comunión de las espadas, el encuentro de los hombres, y el sol es la candela de Dios, Godes condel. Estas metáforas fueron admiradas por bárbaras, porque no se sabía que en el siglo X ya eran lugares comunes.














