sábado, abril 26, 2008


De un discurso preliminar, cuya autenticidad rechazan algunos eruditos, y de tres partes (Gylfaginning, Skáldskaparmál, Háttatal) consta la Edda menor o Prosaica. El discurso preliminar empieza con las palabras del Génesis: "En el principio hizo Dios el cielo y la tierra." Se refiere después la historia de Adán, el diluvio y la dispersión de las gentes. Diríase que Snorri, antes de exponer la cosmogonía pagana, quiere recordar a sus lectores la otra, la cristiana, la verdadera. Leemos después: "Cerca del cenro de la tierra se edificó la más hermosa y la mejor de las habitaciones humanas; se llamó Troya y ahora la llamamos Turquía... Había doce reinos y un alto Rey, y muchas soberanías pertenecían a cada reino; en el castillo había doce jefes. El nombre de uno de los reyes era Mennón; se casó con la hija de Príamo, que se llamaba Troán; su hijo se llamo Tror y le decimos Thor. Éste fué recogido por un duque llamado Lorikus, pero cuando cumplió diez inviernos tomó las armas de su padre. Era tan hermoso como el marfil que se incrusta en la madera de roble; su pelo era más rubio que el oro. Cuando cumplió doce inviernos había llegado ya a la plenitud de su fuerza, a un tiempo levantó de la tierra diez pieles de oso, y luego mató al duque Lorikus y a Glora, su mujer, y se apoderó del reino de Tracia, que ahora llamamos Thrúdheim. Recorrió la faz de la tierra y venció a todos los berserker y a los gigantes y a un dragón, el mayor de los dragones, y a muchas fieras. En la parte septentrional de su reino halló a la profetisa Sibila y se casó con ella. No sé el linaje de Sibila; era la más hermosa de las mujeres y su pelo era como el oro."

Sigue la enumeración de sus descendientes hasta llegar a Vóden, "que ahora llamamos Odín". Éste prevé que será famoso en el norte del mundo, y viaja, acompañado por multitudes, hasta la tierra que hoy se llama Sajonia. Odín ha engendrado tres hijos; a cada uno le da una tercera parte del reino y se encamina a Suecia, y luego a Noruega, donde el mar lo detiene.A este discruso tal vez apócrifo sigue la Gylfaginning, Alucinación o Engaño de Gylfi.

domingo, abril 20, 2008

La Edda Menor


En Islandia, la nueva fe de Jesús no fué hostil a la antigua. A diferencia de lo que se produjo en Noruega, en Suecia, en Alemania, en Inglaterra y en Dinamarca, las conversiones fueron incruentas. Los noruegos que se habían fijado en Islandia tenían la indiferencia religiosa de los aristócratas; sus descendientes miraban con nostalgia la fe pagana, como las otras viejas cosas perdidas. Con la mitología germánica pasó lo que pasaría después con la mitología griega; nadie creía en ella, pero su conocimiento era indispensable a las personas cultas. La Edda Mayor era la base de la poesía nórdica; sin la mitología era imposible comprender ese libro. Shakespeare y Góngora requieren, para ser apreciados, las Metamorfosis de Ovidio; Egil Skalagrímsson presupone los cantares de la Edda.

Snorri Sturluson escribió su manual, la Edda Prosaica, para los poetas y para los lectores de versos. En el prólogo leemos: "Esta clave se dirige a los principiantes que quieren adquirir destreza poética y mejorar su provisión de figuras con metáforas tradicionales, o a quienes buscan la virtud de entender lo que se escribió con misterio. Conviene respetar esas historias que bastaron a los mayores, pero conviene que los hombres cristianos les retiren su fe."

domingo, abril 06, 2008


Su trabajo más famoso, el Landnamabók o Libro del Establecimiento, consta de cinco partes. La primera narra el descubrimiento de Islandia; las otras cuatro, en orden geográfico, los nombres, los linajes y la historia de los pobladores. En sus páginas se mencionan a cuatro mil personas (entre ellas a unas mil trescientas mujeres) y a dos mil lugares. Una tercera obra, el Islendigabók o Libro de los Islandeses, compuesto hacia 1127, se ha perdido; queda un resumen en latín titulado Libellus Islandorum.

Es difícil exagerar la importancia de Ari. Ari es el padre de la historia islandesa, el primer escritor en prosa vernácula, el hombre que descubre el estilo en que se escribirán las grandes sagas y la insigne Heimskringla, el hombre que prepara el advenimiento de Snorri Sturluson.

El historiador Gerardo de Gales, que murió a principios del siglo XIII, pondera los méritos de Ari y declara que Islandia "está habitada por una raza que se distingue por sus pocas palabras y por su veracidad. Nada desprecian tanto como el engaño y no saben mentir". (Nadie podrá negar esa capacidad a Gerardo, que habla en su Itinerarium de dos lagos "dignos de admiración"; en uno hay una isla flotante que viaja al azar de los vientos; en otro, peces con un solo ojo, "porque el ojo izquierdo les falta, pero si el lector me pide la explicación de circunstancia tan maravillosa, no seré yo quien lo satisfaga".)