sábado, marzo 24, 2007

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Las Sagas

Una o dos generaciones de recitadores orales fijaron la forma de cada saga; éstas se escribieron después, con amplificaciones. Las sagas son biografías de hombres de Islandia, a veces de poetas, en este caso se intercalan en el diálogo versos suyos. El estilo es breve, claro, conversacional; suele incluir, como adorno, aliteraciones. Abundan las genealogías, los litigios, las peleas. El orden es estrictamente cronológico; no hay análisis de los caracteres; los personajes se muestran en los actos y en las palabras. Este procedimiento da un carácter dramático y prefigura la técnica del cinematógrafo. El autor no comenta lo que refiere. En las sagas, como en la realidad, hay hechos que al principio son oscuros y que luego se explican y hechos que parecen insignificantes y luego cobran importancia.

lunes, marzo 19, 2007

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Edmund Gosse ha observado que la invención de la prosa por los aristócratas que colonizaron a Islandia es uno de los hechos más singulares que registra la historia literaria. Este arte empezó siendo oral; oír cuentos era uno de los pasatiempos de las largas veladas de Islandia. Se creó así, en el siglo X, una epopeya en prosa: la saga. La palabra es afín a los verbos sagen y say (decir, y referir) en alemán e inglés. En los banquetes, un rapsoda repetía las sagas.

lunes, marzo 12, 2007

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Valhala

Casi toda la mitología antigua está contenida en las dos Eddas, hecho que agrega a su valor literario un gran valor histórico y etnográfico. Muy poco queda de las otras mitologías germánicas; fuera de algunos grandes dioses, comunes a toda la estirpe, no habría que hablar de mitología germánica, sino de mitología escandinava o, con más rigor, de mitología noruego-islandesa.
En los cantares de la Edda Mayor hay repetidas referencias a la Valhala (Valhöll) o paraíso de Odin. Snorri Sturluson, a principios del siglo XIII, la describe como una casa de oro; espadas y no lámparas la iluminan; tiene quinientas puertas y por cada puerta saldrán, el último día, ochocientos hombres; van a dar ahí los guerreros que murieron en la batalla; cada mañana se arman, combaten, se dan muerte y renacen; luego se embriagan de aguamiel y comen la carne de un jabalí inmortal. Hay paraísos que tienen la forma del cuerpo humano (Swedenborg), paraíso de aniquilación y caos, pero no hay otro paraíso guerrero, no hay otro paraíso cuya delicia esté en el combate. Muchas veces lo han invocado para demostrar el temple viril de las viejas tribus germánicas.