sábado, mayo 26, 2007
Gunnlaugssaga Ormstungu
Las sagas de islandeses han sido clasificadas geográfica o topográficamente. Se considera que las occidentales superan formalmente a las otras. La Saga de Gunnlaug Lengua de Serpiente (Gunnlaugssaga Ormstungu) pertenece a este grupo. Gunnlaug debió su apodo a las hirientes sátiras que compuso; cantó en Noruega y en Inglaterra. Su historia dice:
"Navegaron Gunnlaug y su gente y en el otoño arribaron al Puente de Londres, donde desembarcaron. En aquel tiempo, Ethelred, hijo de Edgar, gobernaba a Inglaterra, y era un buen rey; pasaba los inviernos en Londres. En aquellos días había el mismo idioma en Inglaterra que en Noruega y en Dinamarca; pero los idiomas cambiaron cuando Guillermo el Bastardo ganó a Inglaterra, porque luego se habló francés. Gunnlaug fué al rey y lo saludó con decoro. El rey le preguntó de qué tierra venía y Gunnlaug repuso verazmente: Pero -agregó- he venido a encontrarte, señor, porque hice un canto sobre ti y pensé que te placería escucharlo. El rey accedió y Gunnlaug dijo el canto que había compuesto... El rey le dió por recompensa un manto de color escarlata forrado de costosa piel y recamado de oro hasta el borde, y lo hizo uno de sus hombres, y Gunnlaug pasó todo el invierno con él."
"Navegaron Gunnlaug y su gente y en el otoño arribaron al Puente de Londres, donde desembarcaron. En aquel tiempo, Ethelred, hijo de Edgar, gobernaba a Inglaterra, y era un buen rey; pasaba los inviernos en Londres. En aquellos días había el mismo idioma en Inglaterra que en Noruega y en Dinamarca; pero los idiomas cambiaron cuando Guillermo el Bastardo ganó a Inglaterra, porque luego se habló francés. Gunnlaug fué al rey y lo saludó con decoro. El rey le preguntó de qué tierra venía y Gunnlaug repuso verazmente: Pero -agregó- he venido a encontrarte, señor, porque hice un canto sobre ti y pensé que te placería escucharlo. El rey accedió y Gunnlaug dijo el canto que había compuesto... El rey le dió por recompensa un manto de color escarlata forrado de costosa piel y recamado de oro hasta el borde, y lo hizo uno de sus hombres, y Gunnlaug pasó todo el invierno con él."
sábado, mayo 12, 2007
Durante el siglo XIX el estudio de la literatura antigua ha influído ventajosamente sobre el estilo de la buena prosa islandesa, notable ahora por su pureza y por su flexibilidad. El estilo de las mejores sagas es un estilo orgánico, fundado en el estilo oral; trátase acaso de la única prosa europea que ha evolucionado naturalmente, sin modelos extraños. La límpida escritura de las sagas no se debe a simplicidad o rusticidad, puesto que convivió con un complejo estilo poético. Los personajes son numerosos; en la Saga de Grettir, por ejemplo, hay más de doscientos. Por ser todos reales, muchos de ellos reaparecen en otras sagas.
Un vasto número de sagas ha perecido; unas 140 perduran. En el siglo XIII la popularidad del género induce a muchos a la falsificación de sagas "antiguas"; estos libros apócrifos amplifican algunos rasgos de los genuinos o son invenciones irresponsables. Su mérito literario es nulo.
Un vasto número de sagas ha perecido; unas 140 perduran. En el siglo XIII la popularidad del género induce a muchos a la falsificación de sagas "antiguas"; estos libros apócrifos amplifican algunos rasgos de los genuinos o son invenciones irresponsables. Su mérito literario es nulo.
sábado, mayo 05, 2007
A principios del siglo XII, Ari Thorgilsson, llamado el Sacerdote y también el Sabio, compuso el Islendiga-bók, o Libro de los Islandeses. Se trata de una historia concisa de los orígenes de Islandia; las materias legales y eclesiásticas han merecido del autor una atención especial. La cronología de la obra es muy rigurosa y, para cada suceso importante, Ari da los nombres de las personas que lo informaron. Snorri Sturluson, en el prólogo de su Heimskringla, juzga a su predecesor con estas palabras: "No es maravilla que Ari conociera tan bien los acontecimientos históricos de esta y de otras naciones, porque los había aprendido de hombres inteligentes y viejos y él mismo era estudioso y poseía buena memoria." En el invierno de 1117 se escribieron por primera vez en un libro las leyes de Islandia, que antes no conocían otro archivo que la memoria del presidente de la Asamblea; el Islendigabók, redactado hacia 1130, registra el hecho e inaugura, junto con ese código, el período escrito de la literatura islandesa. El idioma ha cambiado poco; a diferencia de lo que sucede en otros países, la literatura medieval de Islandia es inmediatamente accesible a los lectores de nuestro tiempo; en las ediciones populares no ha sido necesario modernizar el lenguaje o abrumar el texto con vocabularios y glosas.



